Es una cruda placenta
lo que hoy soporta el mundo.
Qué pérdida de la locura...
tan insana.
La gente se define
a diario
como desayuna
y se desabrocha
un abrigo.
Déjame en paz.
No tengo nombre,
¿no ves que no hay
palabra que jeroglifique?
No soy simple,
no eres simple.
Nuestra existencia
está tan sujeta a su nombre
como la nada a su explicativa materia...
¿lo consigues?
Tengo un nombre
para que lo grites
al llamarme,
y poder girarme
a mirar
y decir:
"aquí empieza
y acaba el mundo".
*

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