Cuando hayas andado lo suficiente, y hayas llegado al final de tu camino, y sientas que ya no te queda el tiempo que antes te rebosaba para hacer lo que nunca hiciste, habrás aprendido todas las lecciones seguidas. A donde la memoria dé alcance, encontrarás los espejos de tu "yo", el que ya está al final, el que ha llegado y al que no le queda nada. Quien fuiste ya no importa, quien serás será la nada. Y quien eres es indiferente.
Te has dejado el libro abierto por la mitad encima de la mesa y ya no puedes leerlo. Se te ha olvidado vivir tu vida, y no hablo de escoger caminos, ¿qué mas da el camino si escojas el que escojas no lo vas a seguir? Si caminar es cansado es porque la vida mata, y el llegar cansados es igual a la meta o a la tumba.
Quiero llegar cansada al final de mi camino. Tan cansada que me duela reír, pero no haberlo olvidado. Recordarte así sobre el césped de la esperanza, recordar el brillo de tus ojos cuando me dejabas mirarlos sin obstáculos, sin una capa de cristal.
Llegaré cansada a mi caída del telón. Pero habré llegado cargada de todo, llena de sustancia, hinchada de vivencias. No voy a equivocarme en lo fundamental, pero voy dispuesta a equivocarme en todo lo demás, solo por comprobar que puedo llegar a donde esté ese final, cargada contigo, con tu recuerdo, con las cadenas de la vida, y con el amor que siempre recibí de la gente que me quiso.

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