Estar perturbado es un regalo del viento.
¡Ai de mi si no pudiera estar perturbada alguna vez!
Si por la tierra no corriera el pez,
si no se duerme al soñar despierto.
Estar perturbado es un regalo del sol,
la quietud del clamor,
la casa del tiempo.
Pertúrbame si en tu mano queda
con fuerza y manera
que me quieras lento.
Estar perturbado es un regalo ajeno
de un dios sin terrenos
de cuerpos flotantes
de muerte serenos.
Hasta donde llegue el loco
que corre del miedo
si el no tener frenos
ya sabe a poco.
Lo perturbado es lo cuerdo
si en gritos me tuerzo
por ser quien mendigue
un poco de ensueño
a quien me castigue
por saltarme a la vida
como juego de niños
si no da cabida
a los falsos guiños.
Vuélveme loca de ser y de atar.
Demente de amar.
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