Un síntoma de autoreflexión puede ser la
bandera de las conclusiones de nadie,
darte por poner bajo la cama lo que debe
estar bajo el sombrero.
Pero cuando uno da en la diana, le llueven
llaves y hasta le llueven puertas.
Satisfacción perfecta en aguas
turbias, pero aguas al fin y al cabo, reveladoras de profundidad semirelativa.
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