Certero y paciente,
como la erosión de un río.
El tiempo aparcado en
pechos que huyen del frío,
calientes cabezas cavilan
conscientes del paso
de los astros sobre los transeúntes
oscilantes levemente
de un punto muerto a otro
deambulantes canicas
círculos cerrados
que vagan por la ciudad de agua
como vaga una mancha de grasa
sobre ropajes de un muerto,
la marca de haber paseado,
qué largo paseo,
qué largo cauce
para advertir patéticamente
que el movimiento es entre
muertos
siendo los muertos astros
que yacen eternos
vagando y viajando
por encima de nuestras luces
en medio de esta ciudad de agua
todo lo que vaga
que no adquiere un rumbo
se vuelve redondo
se hace lento
y muere rápido
con manchas de muerto
en ropajes de vivo.
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