Dientes desplazados de tanto empujarlos entre ellos,
dicen que parece que está entera
cuando anda por la calle mueve las piernas, sí
como todo transeúnte.
Ella sólo ella sabe
que grita siempre el mismo canto,
la misma angustia
se la grita a él.
El no la oye.
Ella cree que la oirá.
El no la oye.
Ella grita
Grita.
Pierde la voz.
Sigue andando, cual transeúnte.
Grita.
El es silencio, el no tiene nada.
Ella cree que algún día.
El no tiene nada.
Ella tiembla en las horas puntas
y los minutos se le disuelven dolorosamente,
como ácido sobre la piel.
No sabe a quién pedirle,
pues a quien le pide
no le quedan ya
manos para ella
ojos para ella
labios para ella
amor para ella
mente para ella
tiempo para ella.
Solo puede ya
contentarse con mendigar
pequeñas mentiras
que sufraguen el daño,
y teme que sea como la droga,
que la mentira también la mata
y la enlaza a la costumbre y a la dependencia,
y solo pide que exista la verdad que ella ansía
y esa verdad no llega
nunca llega
no es para ella
será para quien sea
algun día
o para quien fue
una vez.
Ella soñaba todas las noches con una casa azul
de puertas blancas
y flores en los jarrones.
Vivía en el jirón de un muro.
Un muro que no la cobija,
que no la protege.
Dice que no quiere espejos.
Dice que no quiere nada que la lleve ante sus ojos.
Su corazón se despelleja en la tabla de un teatro
y solo un espectador
la mira morir
la oye gritar
la ve temblar
y rabiar
y retorcerse
y no es la ignorancia la que lo inmoviliza,
es que no le importa,
es que no sabe que hacer
ni le importa no saberlo.
Ella hoy, pájaro roto sobre un pecho congelado.
Ella hoy, pájaro roto sobre un pecho congelado
que antes que morir de frío
curará sus grietas
con los pellejos de su corazón
y el día que abra las alas
será el pájaro más grande,
de los colores más vivos,
las plumas más suaves
y los ojos más brillantes
que habrá conocido jamás
aquél que no la supo ver nunca.
Tal vez algún día se arrepienta
de su parálisis, de su ceguera, de sus mentiras, de su frío, del daño.
Pero el pájaro habrá roto su anilla
y no deberá suspiro alguno
por el amor de ningún pecho.
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