Nota para mí.

caleidoscopio.



Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Petrarca.

viernes

Instructio

Mire con delicadeza -pues sino la magia se esfuma- la sensación ósea que deja la ausencia. Mire como se estrella su corazón, con huesos pequeños, diminutos, como el interior de una sandía. La ausencia. Qué traje tan solemne. Parece un huracán lejano, un monzón del pasado; el olor especial de una casa ajena también es ausencia. Una mirada clavada hacia el exterior de una fotografía. Oiga como su venenosa sutileza convierte el silencio en un ruido ofensivo, un chirrido maleducado, semejante al mar de aire que se oye dentro de las caracolas, pero malsonante y descarado. Note con sus manos la ausencia física, note la vertiginosa y kilométrica amplitud. Nótese a usted y a la espesura "nadina" que le abraza, que le invade la piel y le quema en los ojos.
Note y palpe; la nada masiva y multitudinaria. "Nadas" de todas las formas y sabores. Note y sienta estar solo en una habitación, y no confunda nunca la ausencia con la soledad, porque la soledad es sensorial, y hasta emotiva, pero la ausencia juega con la cordura y los estados del alma, y puede ser una amante peligrosa y deliciosamente adictiva.

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