Nota para mí.

caleidoscopio.



Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Petrarca.

viernes

Eme

Me encuentro varada entre dos mares de aguas distintas.
Uno de ellos me ahoga sin remedio, el otro me priva de la inmersión completa.
Qué hacer sobre la arena mojada.
"Agridulzura"
Puedo describir el sol desde mi posición,
no me golpea,
sólo me aterciopela la piel,
el brillo sobre mi estandarte lo aporta él,
yo zozobro entre sus claros.
Crecen flores de polvo ocre,
parecen enormes jarrones evanescentes,
semiextintos.
Hacen como yo;
una vida a medias,
un torrente de intermitencias.
Yo en la orilla eterna
pido la guillotina del silencio;
la tierra me grita pero yo oigo a los peces.
Veo andar sobre la unión de mis dos mares
al rey que siempre pesca
semillas yermas.
Conozco el secreto de su espera,
de su latencia adormecida y cabizbaja.
Recojo caracolas y canto a los piratas tristes,
enamorados de lo ebrio
y como yo, abstemios de la realidad impoluta
que se asimila deliberadamente
en la calada de un cigarrillo.
Se abre el mundo como una mujer de parto,
y salen cerdos.
No puedo divisar la luna;
lame la espalda de fuego
y se derrite como un terrón de azúcar
en un jarro de agua caliente.
Ella, como yo,
quiere unirse,
dejar de lado la unidad que la desmorona.
Diluirse parece un trono desocupado,
una cama vacía;
ser lo que se respira.
Me lanzo.
A dónde.
Morir de agua o morir de aire.
He robado un momento;
miré una mirada que no era mía.
Ví la respuesta a ella.
Me diluí en el centro de lo que no me pertenece.
Me sentí pura y vidente,
mis brazos se alargaban y yo lo recibía todo.
Ví la creación del mundo en un estado de exención.
Una risa que no habla
y que encuentra voces pétreas
para golpear al mundo.
Eso es todo,
un éter inoloro,
inodoro,
insípido
que me da la vida.

*


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