Soy profecía de harapos retirados del derecho de agitarse al viento. Acción pasajera inócua, catársis de la no astricción: parada y pausa.
Olores diluídos, ausencia incompleta. Soy mucha nada. Mucha paciencia y piedras. Ruído de nueces.
He visto la luz iluminar otros propileos, y la falsa trompeta del mundo entonar en templos a favor de la barbarie. Por eso me quedo en poco, la demora de no ser nada hace más débil el crugido de mi sofoco.
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