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El contenido ideal de un personaje, siempre va a ser la voz.
No importa el cuerpo. Una voz es nada y todo a la vez, y puede ser
muchas cosas. Necesita, esa voz, un espejo corpóreo, un terreno en el
que poder construir el entramado de su dialéctica; un receptor de ideas y
creador de complicaciones, alguien a quien dirigirse y que le enmarañe
el pensamiento. Una prueba constante. Crear una voz es tan difícil, que a
veces se puede levantar los pies del suelo y despertar en la azotea.
La voz como tal es moldeable por todos aquellos que la reciben, no está
dibujada, está construída, y la necesidad de poner las cosas en su
sitio, y el subconsciente de cada cual, hará la labor de crear ese
recipiente, esa piel, y esos gestos identificativos.
Quiero encontrar una voz coherente, cuya imagen sea tarea árdua de dibujar, y una voz a su vez mareante que diga "hoy" y "mañana" casi al mismo tiempo, para que aquél que consiga discernir su imagen sea, en la medida de lo posible, lo más parecido a mis manos de lo que quepa esperar.
*
La
memoria no distingue si me ahogué o el agua se hizo mía. La memoria
desmemoriada memoriza sucesos desmembrados. Construye el boceto de un
puzle imposible. Memoria, mema indecisa, memoria mamarracha. Memoria
loca
*
Yo echo de menos como consecuencia, no por corazón. No por dolor, sí por nostalgia.
La nostalgia azucarada, sucedánea de todo lo que nunca se queda.
*
La
espera en la quietud en el deambular de la quietud en la quietud de la
espera. Nada se detiene, ni si quiera cuando se detiene. Entonces;
cambio. El cambio de encontrar una dirección, ahora deambular con un
destino, carácter vectorial. Esperar llegar ,destino. Vuelta a la espera
de algo. Un fin. Común denominador de la deambulación, lo estático en
movimiento. Y nada nunca nada se detiene. Por qué.
*
Pobreza de horizontes. Acidez de mirada.
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