La sensación de que el frío agoniza en la superficie de mi piel resulta deliciosa. Cómo lamento el kilometraje; de nuevo ese sabor ambiguo a soledad tristemente atractiva, el sonido del frío, de nuevo, al atravesar las franjas, me lo recuerda. Huele a que me busca, anhela habitarme, una búsqueda exasperada de mi solidificación. La lluvia en las esquinas, goteando, serpenteando hasta las alcantarillas...un sonido...[ssssssssss...]; silencio, soledad, suicidio, sueño. Todo es líquido y mis manos se deslizan suavemente sobre la importancia de lo banal. Por qué es tan observada una mujer sola en una esquina; la cabeza gacha y el vaso más grande del bar. Estoy expandiéndome, por eso beso mi aislamiento. Jamás crecí tan rápido, soy como las ramas de un árbol hecho de las aguas de un río. Siento que mis huesos ya no caben por las puertas de estas murallas, siento que siento con más fuerza..."-oh...ciudad de piedra, ciudad de lapidados...ciudad caprichosa y desdeñosa...belleza fría y metálica...". Su viento corta mi retina y la cristaliza; una gota, dos, tres gotas de indulgencia lamiendo mis caudalosas mejillas...A veces la presión me roba mi naturaleza, me convierto en una sábana blanca, prostituida en este viento y en esta humedad que entona soliloquios que no alcanzan la comprensión de nadie...¿los hace eso menos válidos, menos merecedores, menos rojizos? Óyelos, sociedad vacía y codificada, no los omitas, no dicen nada, pero quizá hielen el páncreas de alguien que se sienta tan en suspensión como yo. Oigo ruidos dentro de mi cabeza; pienso en el papel amarillo que cubre las paredes de aquella protagonista de novela...¿cómo era? The Yellow Wallpaper, sí...la mujer que acaba reptando sobre un médico que además era su marido. Todo lo que pueda volverse grotesco en este mundo de arenisca, se volverá y con creces. Hay un lobo en cada puerta. Yo sí que me he vuelto, me he vuelto sobre mis pasos, me he vuelto hacia la contrariedad, también me he vuelto loca, y por ende -en ocasiones- algo inaccesible y detestable.
¿A consecuencia de?
El cronotopo de mis sueños cada vez es más espeluznante...me siento resbaladiza, como un pez, como tinta líquida, como la sangre en pendiente...
"Dios te bendiga", dice aquí la gente cada vez que abandona una estancia compartida con extraños...si tu Dios me bendijese, él mismo os maldeciría a todos. Soy ahora de esa clase de personas que quieren ver su entierro, que probaría a descuartizar a un ser humano, quizá me haga las preguntas que todos vosotros tapiáis. Sé que las respuestas saben a cactus, porque son respuestas; ésa es, de hecho, la naturaleza dormida en todas las preguntas lanzadas al aire. Si nadie ve, te conviertes en loco; no veo mayor insalubridad que la de poseer unos ojos que no pueden ver, a pesar de mirarlo todo con cierto grado de ociosidad, de juicio viscoso. Así se esquematizan todos. Bajo estos términos y reglamentos. ¿Cómo voy a amar? ¿A quién voy a amar? ¿Cómo voy a tener hijos? Soy una hipócrita, pues amo, y he amado, y sé como se hace. Pero si todo cimiento se corrompe, todos viven en el barro. Pero siguen poniendo cortinas con motivos florales en sus ventanas, para enmarcar la pobreza de su pantalla...
Lloro cada noche.
Lloro en todos los colores.
A veces...también lloro en amarillo.
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| Foto tomada por mí misma, en una tarde notablemente fría, a orillas del río Foss en la ciudad de York. Tabaco, cerveza y bolígrafos. |
Suena: https://www.youtube.com/watch?v=CgJMzejndz0