Nota para mí.

caleidoscopio.



Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Petrarca.

martes

"Egipto" no nos quiere

Es una cruda placenta
lo que hoy soporta el mundo.
Qué pérdida de la locura...
tan insana.
La gente se define
a diario
como desayuna
y se desabrocha
un abrigo.

Déjame en paz.

No tengo nombre,
¿no ves que no hay
palabra que jeroglifique?
No soy simple,
no eres simple.
Nuestra existencia
está tan sujeta a su nombre
como la nada a su explicativa materia...
¿lo consigues?
Tengo un nombre
para que lo grites
al llamarme,
y poder girarme
a mirar
y decir:
"aquí empieza
y acaba el mundo".

*



viernes

Ramas

Nunca tuve las manos tan blancas, creo que es por la espera. Son ahora de un color ceniciento, pero no hay pizca de gris, no hay sentido, equilibrio alguno.
¿De qué la espera, el blanco, el vacío virgen para manchar con algo que debe ser creado?
¿Debe, ser creado?
Qué esperan de mí las horas seculares, que gotean en mis oídos como la miel espesa...

*


Doppelgänger

La observó
vez primera,
noche de entes,
frío abismal,
su negrura en el
cuerpo brillaba
sobre sus piernas
arcoíris.
La imaginó sin
maquillaje,
sin ropa,
sin las manos
sucias,
la imaginó a ella.
La tocó
con los dedos
de la mente.
Se congeló tan fuerte,
se decrepitó,
se adherió su calor
a sus gélidos pasos,
enloqueció dentro
de su abrigo.
Los ojos más negros
nunca vistos
(por dentro y
por fuera)
cortaban las miradas
que se cruzaban
en su trazo.
Se volvió loco,
con las dos manos.
Por qué unos ojos tan negros,
acompañaban a una sonrisa
diseñada para
explicar el mundo.
Contó los pasos
que tardaba en articular
de un rincón a otro
del lugar.
La interceptó puerilmente.
Sangró azul
todos los días
de su luminosa vida.

*


Gala de lo incompleto

Un hada extenuada
salta sobre los espejos
de agua
de esta clara y tiránica
ciudad.
Sus pies indulgentes
enfundados en unas
botas brillantemente
rojas,
como los labios
de cualquier mujer adulta
y pasional.
Ha cazado hojas
al vuelo y las destruye
con la falta
de piedad de la ignorancia
entre sus manitas
nubosas.
Ella es todo un chubasco,
unos ojos vivos
y una boca atenta.
Reza al aire
por la libertad de
sus naturales creencias.
Correr viento en la cara,
desprovista del peso
de la madurez convencional
que hace las veces
de lana mojada.
Su carita es una
puerta
de salida de la
arrogancia
y la crueldad
de su destino irreversible.
Al nacer para ensuciarse,
y de sentir
cuando ya está lista para
la vida,
que su esencia se torna
mugre,
y se adhiere a los pedazos
de las hojas que un día calcinó
entre unas manos-nube
ante los ojos de nadie,
porque aquellos
ya estaban listos y preparados,
y perdidos como un grano
de sal
diluido en las aguas
de algún océano con nombre.

*


domingo

Monksgate rain

La sensación de que el frío agoniza en la superficie de mi piel resulta deliciosa. Cómo lamento el kilometraje; de nuevo ese sabor ambiguo a soledad tristemente atractiva, el sonido del frío, de nuevo, al atravesar las franjas, me lo recuerda. Huele a que me busca, anhela habitarme, una búsqueda exasperada de mi solidificación. La lluvia en las esquinas, goteando, serpenteando hasta las alcantarillas...un sonido...[ssssssssss...]; silencio, soledad, suicidio, sueño. Todo es líquido y mis manos se deslizan suavemente sobre la importancia de lo banal. Por qué es tan observada una mujer sola en una esquina; la cabeza gacha y el vaso más grande del bar. Estoy expandiéndome, por eso beso mi aislamiento. Jamás crecí tan rápido, soy como las ramas de un árbol hecho de las aguas de un río. Siento que mis huesos ya no caben por las puertas de estas murallas, siento que siento con más fuerza..."-oh...ciudad de piedra, ciudad de lapidados...ciudad caprichosa y desdeñosa...belleza fría y metálica...". Su viento corta mi retina y la cristaliza; una gota, dos, tres gotas de indulgencia lamiendo mis caudalosas mejillas...A veces la presión me roba mi naturaleza, me convierto en una sábana blanca, prostituida en este viento y en esta humedad que entona soliloquios que no alcanzan la comprensión de nadie...¿los hace eso menos válidos, menos merecedores, menos rojizos? Óyelos, sociedad vacía y codificada, no los omitas, no dicen nada, pero quizá hielen el páncreas de alguien que se sienta tan en suspensión como yo. Oigo ruidos dentro de mi cabeza; pienso en el papel amarillo que cubre las paredes de aquella protagonista de novela...¿cómo era? The Yellow Wallpaper, sí...la mujer que acaba reptando sobre un médico que además era su marido. Todo lo que pueda volverse grotesco en este mundo de arenisca, se volverá y con creces. Hay un lobo en cada puerta. Yo sí que me he vuelto, me he vuelto sobre mis pasos, me he vuelto hacia la contrariedad, también me he vuelto loca, y por ende -en ocasiones- algo inaccesible y detestable.
¿A consecuencia de?
El cronotopo de mis sueños cada vez es más espeluznante...me siento resbaladiza, como un pez, como tinta líquida, como la sangre en pendiente...
"Dios te bendiga", dice aquí la gente cada vez que abandona una estancia compartida con extraños...si tu Dios me bendijese, él mismo os maldeciría a todos. Soy ahora de esa clase de personas que quieren ver su entierro, que probaría a descuartizar a un ser humano, quizá me haga las preguntas que todos vosotros tapiáis. Sé que las respuestas saben a cactus, porque son respuestas; ésa es, de hecho, la naturaleza dormida en todas las preguntas lanzadas al aire. Si nadie ve, te conviertes en loco; no veo mayor insalubridad que la de poseer unos ojos que no pueden ver, a pesar de mirarlo todo con cierto grado de ociosidad, de juicio viscoso. Así se esquematizan todos. Bajo estos términos y reglamentos. ¿Cómo voy a amar? ¿A quién voy a amar? ¿Cómo voy a tener hijos? Soy una hipócrita, pues amo, y he amado, y sé como se hace. Pero si todo cimiento se corrompe, todos viven en el barro. Pero siguen poniendo cortinas con motivos florales en sus ventanas, para enmarcar la pobreza de su pantalla...
Lloro cada noche.
Lloro en todos los colores.
A veces...también lloro en amarillo.

*

Foto tomada por mí misma, en una tarde notablemente fría, a orillas del río Foss en la ciudad de York. Tabaco, cerveza y bolígrafos.
Suena: https://www.youtube.com/watch?v=CgJMzejndz0

miércoles

Insuficiencia

La pequeña gran distancia entre mi composición y la de una masa cualquiera me hace consciente de mis pasos, de mis paradas, de mis infartos diarios, de mis pequeñas muertes, de los sofocos, los golpes de calor fría; sudor en lugar de sangre en las venas.
Cuánto silencio ha manchado estas ajenas paredes durante seculares segundos, casi he muerto de soledad, observando los cercos de vejez transitoria que serpentean por estos muros que me enmarcan. Miro hacia mi estómago últimamente con un mal presagio; creo que he venido a concebir algo, y creo que es pura destrucción. Veo la mugre que cubre mis ojos, me obstaculiza el resto de la visión. Siento un cansancio de hastío que robaría la vitalidad de un recién nacido; me estoy moviendo como un ser agonizante en el interior de un saco de lona. 
La asfixia.
Éste es mi axioma.
No detesto la vida, ni deambulo manipulándola como si fuese un inútil objeto que no comprendo pululando entre mis dedos; amo la vida casi mejor que a mí misma y me desquicia verla morir. Mi vida y la de aquellos que ven lo que yo, manchada y adulterada por los brazos que chocan con ella al cruzarse, como una red infinita; las vidas atrapadas en las vidas atrapadas en las vidas atrapadas de todos los atrapados que viven "atrapadamente" hasta que son libres de no sentir absolutamente nada. ¿Vivir es mezclarse?. No quisiera sentir la gangrena del corazón de otros invadiendo el mío, como un proceso lento y latente de colonización mortal. No huyo, tan sólo lo miro de cerca y con un recelo amenazante; me pido disculpas por haberlo visto; no soy la luz de un faro pero nunca anduve a ciegas. Tengo miedo y siento repulsión hacia el mundo porque no se nos ofrece otro entorno en el que desarrollar un placebo de la felicidad transitoria hasta que por fin tengamos la gracia de disfrutar del estado inexistente.
No. No apelo a la soledad absoluta. Sí, sé que soy "el mundo". Yo también soy repulsiva y digna de pavor..."-si al menos mis ojos..."

Quiero no ser humana.
Quiero no haber llegado nunca a estar aquí.
Debe haber otra alternativa, debe haber un ser humano que no se pudra por suspiros.

*