Nota para mí.

caleidoscopio.



Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Petrarca.

domingo

Arbor, -ŏris

Dicen que una sílaba, que un momento incipiente y ferozmente finito, que un amago de verso y de mirada, dicen que tan bella, que tan guapa, que discurre y nunca ocurre, que se viste de soles, de lunas, de vida y de muerte, que la ven caminar lento cuando aún es de color verde y correr desesperada cuando su fruto suelta jugo. Yo aún la defino con silencio porque temo matar su clorofila con un nombre que la manche de humo, que la ensucie y la desdeñe, yo no la quiero nombrar ni mirar a la cara, porque viaja dentro de mí y en derredor, nunca de frente. El día que me enfoque mientras la enfoque yo a ella, el día en que los adornos, y los susurros, y las canciones, se hagan de tierra y polvo tardío, yo diré tal vez qué forma tiene, cómo suena su voz o a qué huelen sus suspiros, pero jamás la limitaré bajo una etiqueta indigna, falsa y terca.
No.
A lo que vosotros llamáis vida, yo no la bautizo porque nunca fue mía, como a un gato callejero herido, acogerla tal vez, alimentarla, recomponerla, darle de mí, una sombra al sol y un poco de agua, esperando que un día se vaya, y ni si quiera me de las gracias ni archive mis inquietudes en el historial de sus crímenes.

*


miércoles

Fitzgerald me lo insinuó esta tarde;

En la empresa de descubrir por qué creo creer que no soy nadie siendo sino alguien sido, titubeando, merodeando y revoloteando alrededor de un verbo tan sentenciante, y hoy, y ayer, y en este año, y en este mundo, que parece que la tierra es un postre de niños, es complicado andar a paso seguro y zancada grande diciendo "yo soy" sin hundir los pies en el ecuador, en la fresa, en una de las grietas en el hueso del melocotón de la vida.
Hoy es Mar-tes
                   -tirio.

domingo

Imagen-imaginación.















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"JÚPITER
[...] El secreto doloroso de los dioses y de los reyes: que los hombres son libres. Son libres, Egisto. Tú lo sabes, y ellos no."
*
Las Moscas. Jean-Paul Sartre 

De un sueño que no rima

Maté a dos
con poco en claro
por la suerte viva.
Decíanse los gusanos
que la carne en culpa
se corrompe con menos presura
y por las lindes
galopaban
barriga en tierra
con licor derramando
por colmillos algodonados.
Despierto en blanco
con una estepa por lengua
y me digo que me extraña
la claridad imaginaria
que caracteriza mis sueños
en las noches más insignes.
Los muritos que me alcoban
me miran semiafligidos
casi con esa curiosidad
de ciencia loca
y malsana inquietud
de telaraña,
de vísceras a borbotones
por ojos sonrientemente oscuros.
Yo desatino un poco
fecunda de la oscuridad
y aprecio que
cuanto más miro al norte
más desangra la blanca pintura
sobre los embarazados muros
como ríos muertos,
a menos vida
más precoces mueren (viven).
Sulfuran mis miembros
y articulaciones.
Arriba me hallo
lejos del reposo
como un autómata; hacia la ventana,
grito a un paño húmedo y empostillado
sobre mi mundo,
que me asfixia la humedad
que arroja sobre mí
que cae como polvo de huesos
que reposa sobre maderas solemnes
que me vienen a enmohecer los ojos
que vienen ya,
que vienen,
que me siento y los contemplo,
que con la presteza de todo mi tiempo
alojo un círculo de fuego
dentro del mar de mis esfuerzos
para ver surgir el busto
de un león candente
sobre la marquesina de mis edificios
colindantes,
sumiendo en muerte blanca
la noche vívida y soez
arrojando una nube
que no por ser nube
y ser lechosa,
y brillar con matices luciérnagos
hace más clara ninguna de las escenas
que estos ojos corrientes y planos
estan obligados a ver 
desde el silencio de las estrellas,
desde el ruido de los azules. 

*


lunes

La inmaculada

Bajo un póstigo trémulo
un rostro plegado
las manos cenicientas
y el pecho arrugado
flanqueado por dos
ríos de plata
nacidos en la cáscara de la mente.
Sus ojos como dos lagos
canadienses
la voz como un carruaje robusto
sobre un camino de albero.
La sangre suya
en el cuerpo ajeno.
-Pierda cuidado, forastero-
solloza la vernácula
del ser que vive- no es usted
tan de lejos como cree,
su lecho yace donde todos
leemos la vida.
-Pierdo cuidado, negra blancura,
simiente de la vida-responde
el forastero- la amo tanto
como amo la brisa marina,
como amo el sol
en mi tez masculina,
como amo a la sal
recreando en mis pliegues
su salina,
a la salida del campo,
donde la ciudad calcina,
allí a usted la encuentro,
ajena a la prisa,
es por eso que la amo
señora de resplandecientes ruinas,
porque usted a la puerta nunca llama,
castiza analogía del aliento,
usted siempre, tardía,
por la esquina del sosiego se avecina. 
La anciana que sonríe,
calmadamente retorna sus pasos
y su torso mira al forastero
susurrando a la par del viento
"somos compañeros".

jueves

φ

 *

Saturno devorando a un hijo    Francisco de Goya


*
Hay algo pusilánime en el código religioso del humano no menos pusilánime de lo que encontramos en su culto. Consagrarse a la evocación de una imagen inmaterial, pendiente de maderas transversales, una figura que lacrimea sangre estática infectada con el frío del templo que lo "vanagloria".
Una bondad de madera, hecha a imagen y semejanza del ser humano, para éste paliar la desgracia de ser el extravío evolutivo, sentir lo más esencialmente patriarco del parentesco. Parecen rogar con las manos unidas que la pestilencia del mundo propiamente humano tenga un padre celeste del que no conozcan más que su idealización. El concepto de la culpa ya brotó prostituído, como todo lo que brota del humano. Y que descansen en paz.

*


"En la mitología griega, Cronos era uno de los 12 titanes, descendientes divinos de Gaia, diosa de la tierra, y Urano, el dios del cielo. Con la ayuda de su madre, Cronos atacó y castró con una hoz a su déspota padre. Y así gobernó en el universo.

Cronos y su hermana-esposa Rea (que en la mitología romana está asociada a la diosa Ops) engendraron a seis de los 12 dioses y diosas del Olimpo. Sin embargo, Cronos, celoso de sus hijos y desconfiando de que hicieran con él lo mismo que hizo él con su padre, se los fue comiendo a medida que iban naciendo.

Rea engañó a Cronos al sustituir al sexto, Zeus (Júpiter en la mitología romana), por una piedra envuelta en pañales. Rea escondió a su hijo en Creta, y cuando Zeus llegó a adulto, obligó a su padre a regurgitar a sus hermanos. Con la ayuda de los Hecatónquiros, gigantes de 100 brazos y 50 cabezas, y los Cíclopes, gigantes de un solo ojo, destronaron a Cronos y lo aprisionaron junto con los otros titanes en el inframundo.

Según la mitología romana, Saturno no era un dios cruel y tempestuoso, como Cronos. Después de que Saturno fuese destronado por Júpiter, el titán caído se fue a Roma bajo la invitación del dios Janus. Allí, Saturno estableció una sociedad desprovista de delincuencia, pobreza, guerras, injusticias y servidumbre que dirigió con mano dura y a veces caprichosa junto a su esposa, Ops."

*

ποταμοῖς τοῖς αὐτοῖς ἐμβαίνομεν τε καὶ οὐκ ἐμβαίνομεν, εἶμεν τε καὶ οὐκ εἶμεν τε.